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miércoles, 16 de septiembre de 2015

El rebaño

Estoy ofuscado.

Esta mañana he sentido como si una puñalada me atravesara el pecho, como si un gato me prensara el cráneo, como si un trompo me taladrara el pulmón...

Puede parecer exagerado y probablemente lo sea, pero me he sentido muy mal. Casi acabo con un ataque de ansiedad cuando no tenía forma de salir de la situación en la que estaba.

Eran las nueve menos diez de la mañana, iba en el coche circulando por Jerez y en un visto y no visto estaba todo inundado de coches, motos, furgonetas y demás vehículos terrestres. Era la hora de trabajar, la gente corría hacia sus puestos de trabajo. Los coches se pasaban los ceda el paso por el forro de los cojones, las motos zigzageaban adelantando por izquierda y derecha, las furgonetas pitaban a diestro y siniestro a ambos.

Lo que me hacía daño no era el continente, sino el contenido. Esta mierda es la que nos han enseñado desde pequeños en casa y en la escuela. No me dolía la cabeza por el sonido del claxon, sino por la cara del conductor. Estaban todos programados como máquinas para acudir a su puesto de trabajo cada mañana. Eran como ovejas, y al fondo debería haber un perro, producto de su imaginación, que los guiaba.

Soy consciente de que no puedo cambiar esto, pero quería expresarlo por si por algún casual alguien quiere oír (o leer en este caso) mi punto de vista.

Como he dicho es sólo mi punto de vista, no pretendo que nadie se ofenda por ello. Eso que he visto y que se puede ver cada mañana me parece algo degradante para las personas. Tenemos capacidades que explotar y podemos desarrollar otras muchas, y tenemos por delante una de las mejores oportunidades para sacar partido de ellas. Crear nuestro propio trabajo, con nuestros propios horarios, con nuestros propios clientes. Crear una marca propia.

Sé que es difícil desprenderse del concepto de trabajo que tenemos. Hoy día, quien más y quien menos tiene estudios, sean básicos o superiores y a lo largo de nuestro aprendizaje nos han metido con calzador esas ideas. Pero espero que poco a poco algunas personas vayan evolucionando y que esto que acabo de escribir abra la mente, tampoco pretendo cambiarla, a algunos. Creo que es necesaria esa evolución en el ámbito laboral, pero también en el de la formación, en lo que queremos aprender y todavía más en lo que queremos enseñar. Al menos ofrecer y ofrecernos esto como otra opción que poder elegir.

Espero haber escrito correctamente, he plasmado todo lo que pasaba por mi mente sin revisar nada, tal y como lo habría hablado. Y como no tengo ganas de repasarlo, quizás mañana lo corrija. Sin horarios.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Buena reflexión sobre la forma de vida de una sociedad condicionada por su propia naturaleza.



PD:(es "ceda el paso")

Anónimo dijo...

Ojalá sea así pero lo que nos inculcan desde pequeños es a tener un horario ha hacerlo asi y a ser maquinas regidas por un horario

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